jueves, 15 de agosto de 2013

CAPÍTULO 5

—Bueno… bueno…  chicos, el día de hoy no habrán clases —dice Michel, nuestro instructor general de baile, él es algo así como el subdirector de la división de danza. Nadie se mueve o en este caso baila, hasta que él lo diga. —Pero… tengo unos avisos que darles y organizarlos para las prácticas de este semestre y para eso hemos decidido dividirlos por promedio. —Todo el salón que hace unos momentos estaba en movimiento y ruidoso, se queda en total y absoluto silencio.

Estoy paralizada, ¿Promedio? Ni siquiera sé cual es mi promedio, sólo sé que pase el semestre gracias a que Daniel pregunto y que no me regresaron mi papelería cuando me inscribí hace unas semanas, además en esos momentos me importaba un comino la academia, pero ahora estoy perdida, quiero reírme histéricamente,  el mundo me esta haciendo una mala pasada, porque no importe en que grupo quede, habrá presión y además no sé si quedaré con Clare, no conozco a nadie más, sí, los he visto por los pasillos pero ¿hablarles? Nop, definitivamente no.  Además ¿Por qué diablos están haciendo esto?

—Se preguntaran porque este cambio —bueno, no en esas palabras exactamente, pienso para mi misma, viendo al instructor fijamente, ignorando el caos a mí alrededor, tengo un mal presentimiento. —Esto se debe a que vemos una gran diferencia en sus notas chicos, realmente quiero decirles que son unos extremistas —sonrió hacia nosotros esperando que riéramos con él, como si hubiera dicho un chiste, ¿fue un chiste? Miro a mí alrededor para comprobar si soy la única confundida pero nadie ríe, se mueve o incluso respira, si… eso definitivamente no fue un chiste.

Michael se aclara la garganta incómodamente y continúa —Hay muy buenos promedios, excelentes podría decir, pero también hay notas que no son tan buenas, realmente me asustan algunas y por eso vamos a dividirlos en tres grupos, altos, regulares y bajos por al menos la mitad del semestre, todo esto con fines académicos claro esta, no es para discriminar ni nada por el estilo,  dejo advertido que el que lo haga será sancionado según su comportamiento lo acredite; los grupos se denominaran 1, 2 y 3.

—Los del grupo 1 tendrán sus clases normales pero además dependiendo de su desenvolvimiento se les asignara a alguien del grupo 3 y este a su vez tendrá  una hora más de práctica que los demás grupos, los integrantes del grupo 2 deberán trabajar duro para ingresar al grupo 1 o de lo contrario bajar al 3. El propósito de todo esto es que a mitad del semestre ya no exista grupo 3 y estaría realmente agradecido que sólo existiera el grupo 1 a esas alturas. ¿Alguna duda? —pregunta cuando todos permanecemos en silencio.

—¿Estaremos en salones separados? —pregunta alguien desde atrás, todos sueltan un suspiro al mismo tiempo, creo que todos tenemos la misma duda.

—No, recibirán la misma clase por supuesto, sólo que los profesores estaremos más concentrados vigilando a los 3, supervisando a las 2 y dirigiendo a los 1.
Siento un gran alivio al oír eso, aunque no me sigue gustando todo esto, por lo menos no seré encerrada con un montón de desconocidos.

—Muy bien, entonces empecemos, iré llamándolos por su nombre y vienen acá conmigo y les daré una liga Roja a los del grupo 1, azul al grupo 2 y verde al grupo 3 para que coloquen en su brazo, para poder diferenciarlos. —Y así empieza a llamar por nombres, no sé donde voy a estar, la mayoría tiene cara de saber cual será su grupo y aquí estoy yo, sin tener ni la más mínima idea, Clare viene a mi lado y toma mi mano, no sé que la impulsa a hacerlo pero lo agradezco.

—Ya no vimos al chico sexy, que decepción ¿verdad? —dice Clare con una pequeña sonrisa, queriendo quitar la tensión que hay en el ambiente.

—No, Angélica estaba tan decepcionada —digo rodando los ojos y sonriendo agradecida por la distracción de Clare.

—Si y no lo entiendo, ella tiene más probabilidades de verlo en clases después del almuerzo, aún no creo que sea tan sexy como ella dice.

—Tienes razón, podría ser muy…

—Yhelena De Niro… —Escucho mi nombre y me congelo, ¡diablos! Los nervios olvidados regresaran con mayor intensidad, no sé como logro moverme para llegar hacia Michael hasta que noto que estoy parada enfrente de él, dándole la espalda al resto del salón, pero eso no importa, los puedo ver a cada uno de ellos por el espejo inmenso que cubre de suelo a techo toda la longitud del salón.

—Aquí tienes Yhelena —me entrega la liga, una liga de color… ¿rojo? —el mejor promedio del semestre pasado ¡¡felicidades!! —dice con una gran euforia que supongo debería estar sintiendo yo también —Excepto por una clase, pero eso lo podemos mejorar este semestre.

—Gracias —logro articular, no sé que pensar, no sé como sentirme… Regreso a mi lugar donde Clare quien empieza a saltar abrazándome y sonriendo, pero todo lo que puedo hacer es mirar fijamente la liga roja que se encuentra entre mis manos y pensar en mi mamá, si las cosas fueran diferentes, si todo fuera una pesadilla y despertara ahora mismo, estaría buscando la forma de como escaparme, no sé, al baño o algún otro lado no importa, para llamarla y contarle la noticia, quizás cuando regresara a casa ella tendría hecho el pastel de chocolate que tanto me encantaba para festejar juntas, pero… nada fue un sueño, el dolor en mi pecho que siento en estos momentos me confirma que estoy muy despierta y que nada de lo que acabo de pensar llegará a pasar en ningún momento de aquí en adelante.

Siento lágrimas empezando a formarse en mis ojos y creo que lo voy a perder totalmente en medio del salón…

—Esto es una gran mierda ¿no?

Salto por la sorpresa, estaba tan metida en mis pensamientos que no sentí cuando Daniel se acerco, es más ni siquiera sabia que estaba en esta clase.

—¿Qué haces aquí? —pregunto todavía desorientada, mi voz suena rara también y veo la comprensión en esos ojos color chocolate, que en poco tiempo han llegado a conocerme tan bien.

—Hablando contigo —sonríe y me da un empujón.

—Si claro, pero a parte de lo obvio —sonrío—Creo haber oído una expresión de “mierda” por ahí. —le regreso el empujón.

—Ah eso, bueno, ESTO—levanta su liga verde a nivel de mi cara—ES UNA MIERDA.
No lo puedo evitar, rompo en unas carcajadas incontrolables que creo que estoy llorando pero por la risa, Daniel es tan volátil, en un rato es el chico comprensivo que busca la manera de hacerme reír y olvidar y al otro es el chico malo y rebelde el cual no puede decir ni una sola frase sin ninguna palabra grosera en ella.

—Eso no es gracioso —dice con el ceño fruncido cruzándose de brazos, creo que cualquiera que estuviera recibiendo esa mirada estaría temblando en sus pantalones, pero no yo, no después de haber llegado a conocerlo más profundamente.

—Lo siento, lo sé, pero no me río de eso —digo secándome los ojos, creo que tal vez muy lejanamente haya utilizado también la excusa de la risa para derramas unas lágrimas de dolor con ellas. —Tienes razón es una jodida mierda, pero no podemos hacer nada, es su curioso método de enseñanza y debemos adaptarnos a ello. Pero tu no deberías estar en otra clase y no esta. No me digas que…

—Dilo—dice viéndome directamente a los ojos —todos se enteraran después de todo —no contesto, no me corresponde decirlo. Rueda los ojos leyéndome la mente—Tu y tus principios.

—Si, perdí el semestre anterior ¿Qué puedo decir? El ballet se me da de una jodida manera y como es obligatorio recibir todos los tipos de danza si quiero graduarme, aquí estoy con una maldita liga verde, genial ¿no?

Quiero abrazarlo, darle apoyo pero aquí delante de todos no lo creo correcto. Apuesto que me empujaría y me culparía por arruinar su reputación de chico malo.

—No—digo apretando la mandíbula.

Antes de irnos Michael explica que nos llamara para que salgamos en parejas las cuales serán de una liga roja con una verde para que trabajen juntas lo que va del semestre, así que me quedo esperando viendo que todos salen y mi nombre no es dicho ni una sola vez, hasta que sólo quedamos Daniel y yo, si, esto será interesante.   

—Y por último Yhelena trabajaras con Daniel… —termina diciendo Michael, mi cara debe de reflejar algo, que, no sé, porque no sé si estar feliz o estar aturdida, no sé que significara para nosotros pasar más tiempo juntos, pero se explica rápidamente—Tu eres mala en hip-hop y estilo libre y Daniel es pésimo en Ballet, así que juntos se deberían complementar perfectamente.

Bueno, ¿podría mi vida darme más sorpresas?  




viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 4

Para estar estudiando danza y aspirar a ser una gran bailarina en el futuro, soy muy mala o pésima podría decir, soportando la atención de todas las personas en mi. 

Lo odio.

Odio todo esto y lo odio a él por hacerme esto.

Y lo que llevo preguntándome todo el día es ¿Por qué sólo yo? Ellos dos también forman parte del espectáculo ¿no? Incluso Daniel esta recibiendo menos atención y también forma parte del club de “los botados - engañados” bueno, puede ser que la mirada asesina que le dirige a cada quien que se le cruza en el camino podría influir; pero yo no puedo odiar a todo el mundo —sólo odio la situación y a quienes la causaron— pero eso parece funcionar para él, sin embargo no para mi.

Si odiara a todo el mundo por cada cosa mala que me pasará, estaría siendo internada en el hospital para una colecistectomía de emergencia ahora mismo.  Así que en lugar de decirle a todos los que están en el pasillo mirándome —con compasión, satisfacción y lo que más me molesta, con suficiencia —como pueden irse al infierno; les sonrió, con la cabeza en alto y a cada uno de ellos les dedico la sonrisa más falsa de mi catalogo personal, una que dice: sé un secreto que tu desconoces y te lo estas perdiendo…

Creo que es un poco infantil mientras me dirijo a mi casillero pero en cierta forma es cierto, sé un secreto, sé que toda esta situación me esta afectando, sé que lo poco que quedaba de mi, los últimos escombros que apenas habían permanecido de pie, se están desboronando poco a poco. Que las circunstancias de mi vida apestan y que estoy a pocos pasos, minutos, segundos de derrumbarme por completo. Claro, moriré antes que todos ellos se enteren.

—¡Muy bien! —dice Clare corriendo y posicionándose a mi derecha —¡Eso es! Dales en la cara a todos estos entrometidos.

Sólo niego con la cabeza y sigo caminando. “Bueno, no sé por cuanto tiempo podré sostener esta cara” quiero decir sarcastimante, pero no lo hago, no sé si puedo confiar en Clare después de lo de Jane, para dejarle saber si estoy bien o mal sinceramente. Creo que mi concepto de “amistad” esta muy distorsionado. ¿Tan mala soy escogiendo a mis “amigos”?

Considerando que Jane era mi mejor amiga.

Sip, definitivamente soy pésima.

 ¿Cómo saber en quien puedo confiar? ¿Cómo saber que toda la información que les de mi, no me la tiraran de regreso para hacerme daño? ¿Cómo saber que podré darles mi corazón sin tener miedo al mismo tiempo que lo hagan en mil pedacitos y luego lo tiren y lo pisoteen? En ese instante, decido construir mi muralla china personal, no dejaré que nadie se acerque a mí de nuevo, ¿para qué? Sólo saldré lastimada. Mis amigos serán más bien, conocidos.

Una parte de mi, me esta frunciendo el ceño diciéndome que no puedo juzgar a todos igual sólo por una persona. Pero la otra parte, la parte que esta recogiendo los fragmentos de mi corazón y lamiéndose las heridas, apoya completamente mi decisión y eso es suficiente para mí.

—Así que… ¿Estás bien? —pregunta finalmente Clare cuando estamos llegando a mi casillero.

—Claro, todo bien, un poco incomodo quizás, pero todo bien. —le contesto mientras dejo mis cosas dentro de mi casillero y me miro en el espejo que tengo en la parte trasera de la puerta, me veo decente después de todo, incluso siendo una copia idéntica de Alex, con el cabello castaño claro sólo que el mío al estar largo se ondula en la puntas y eso me encanta no me importa que no sea completamente ondulado, recuerdo a mi madre decirme que cuando era pequeña si lo era.  

Ugh-uh alerta de lágrimas.

Trato intensamente de reprimirlas y parpadeo muchas veces y funciona; mis ojos ya no están nublados, tienen su característico color verde esmeralda.

—¡¡Qué fuerte eres!! Yo estaría escondiéndome y llorando debajo de las escaleras del auditorio —me abraza mientras sonríe radiantemente, Hiciste mal en dejarla fuera, dice una pequeña voz dentro de mi, pero no tengo tiempo de analizarlo. Hacia nosotras viene caminando de prisa, —no, perdón— corriendo como en una maratón, Ángela.

—¡Chicaaaasss! Díganme por favor—dice “grita” dando saltitos alrededor de nosotras —que ya vieron al bombón andante que se pasea por los pasillos, esta nueva adquisición de clase A de la Academia merece mis agradecimientos más profundos, ahhh tener un motivo, un algo o en este caso un alguien por quien tener la motivación suficiente para levantarte en las mañanas y venir hasta aquí a sufrir torturas físicas y mentales no tiene precio. Y es que es tannn tannn malditamente caliente y oh mi dios tiene un Traste tan lindo que me sorprendió que estuviera por el bloque de canto  y no en el bloque de danza, porque un cuerpo de bailarín de seguro que lo tiene.   

Estoy realmente sorprendida, ¿cómo es humanamente posible que alguien pueda hablar tanto y sin necesitar siquiera un segundo para parar y tomar aire?  Y de inmediato me viene la respuesta y me doy un golpe en la cabeza —mentalmente, aclaro— contra mi casillero, por olvidarlo tan rápido; es por el canto.

—¿Cómo es que no te has desmayado por falta de oxigeno en tu cerebro a estas alturas? —pregunta Clare intrigada.

—Dah, ¿Clases de canto? ¿Ejercicios de respiración? ¿Sostener una nota? —rueda los ojos y nos mira expectantes. —Entonces… ¿Lo han visto?

No puedo contestarle sin antes preguntarle algo.

—¿Qué es Traste? —pregunto alzando la mano como en la escuela para que me ponga atención e inclino mi cabeza confusa, nunca he oído esa palabra en ningún idioma que recuerde, no es que sepa muchos, pero al estar en una Academia que se caracteriza por sus becas y su internacionalidad hemos aprendido a entendernos, aunque al principio y lo que si es como una ley saber son los insultos, así nadie puede insultarte en tu cara sin que tu no tengas la mínima idea de lo que te dijeron. Te sorprendería de cuantas maneras puedes decir Perra.   

Rompe en carcajadas en medio pasillo llamando la atención de todos, si esta es Angela, no ha cambiado nada en tres meses.

—Oh mi dios, no puedo estar con mis primas sin que se me pegue nada. Traste es Trasero sólo que para no decir toda la palabra, como que se acorta, aunque también quiere decir otra cosa pero ahorita no importa, además, estoy segura que aquí en la academia nadie, nadie, sabe lo que significa así que puedes hacer esto.

¿Qué va hacer?

En ese instante va pasando un chico de mi clase de Historia del arte, que es mono pero no a la exageración y Ángela lo toma del brazo y lo voltea de un solo giro —¿De donde saca tanta fuerza?— y le dice: —Tienes un lindo traste.

Oh Dios, vergüenza… vergüenza… vergüenza… ¡¡¡quiero ser una avestruz!!! Y enterrar mi cara en algún lugar cercano.

—Ugh, umm ¿gracias? —contesta sin embargo el chico medio sonriendo, quiero recordar su nombre pero no puedo, me despide con un movimiento de cabeza y se va.

—¿Ven? Y no pasa nada, como los estas alagando no sé enojan y no son tan curiosos como para preguntarte que es, y si lo hacen miente.

Clare tiene su mandíbula abierta y sólo porque es anatómicamente imposible, si no la tendría hasta el piso, pero se recompone de inmediato y rompe en carcajadas, incluso creo ver que esta llorando de tanto reír, es contagioso pero sólo sonrío, esto es tan Angela, ella es simplemente así, directa, extrovertida y bastante lanzada aunque es muy selectiva con quien sale, eso no evita con quien coquetee o les lance piropos, creo que más de algunos chicos se sienten acosados pero rápido aprenden que así es la forma de ella y no tienen que temer por su seguridad de ser violados. Pero eso no es posible, pienso que si todos estarían muy dispuestos y están de tener la atención de ella, es toda una belleza exótica latina —bajita, piel morena, cabello negro y ojos marrones— y de ahí vienen sus palabras innovadoras.

—Sigo esperando… —nos dice impacientemente.

—Oh se nos olvidaba, no, no lo hemos visto y como tu misma nos dijiste; estaba en el pasillo del bloque de canto y esos no se cruzan con lo de danza en ningún momento, así que nuestras posibilidades de verlo durante las clases es nula. —contesta Clare.

—Oh, pero en el almuerzo si que pueden verlo, ya que el comedor es general. —Sólo nos encojemos de hombros, no totalmente interesadas —¡Ah que aguafiestas son! ¡Vamos! ¡Vamos! Que tenemos a un chico sexy que nos espera en el comedor.


Y Así nos arrastra por todo el pasillo que conduce al comedor, ignorando completamente las miradas extrañadas que nos dirigen, me alegro que Ángela no se haya enterado aún de mi actual estado de material de chisme, no puedo ni imaginar su reacción, aunque pensándolo bien no sabría decir si las extrañas miradas sean tan sólo por lo extrañas que debemos de mirarnos y me estoy volviendo paranoica, quizás después de todo si quiero ver al chico sexy necesito distraerme.

domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 3



Está recostado a un lado de la entrada y si, definitivamente tiene esa su pose de chico malo.

—¡Tierra llamando a Yhelena!

Volteo hacia mi hermano. —¿Qué?

—Regresa, dios, prácticamente estabas babeando hace dos segundos y créeme, quiero y aprecio demasiado mi auto, para que vengas a ensuciarlo por ese idiota. 

—Uno: él no es un idiota, Dos: no estaba babeando por él, es más, jamás lo haría.

—Aja. —Replica rodando los ojos.

—Alex, ¿podría alguien en su sano juicio, sentir algo por quién fue el novio de la chica que muy gustosamente se acostó, revolcó, follo y dios sabe que cosas más con mi ex novio que en ese momento todavía no tenía la palabra ex?—lo miro muy fijamente, con mi mirada de “no me mientas”.

—Bueno, no.

—Exacto.

—Pero si lo miras de esta manera, él no es Jane, a él también lo engañaron, ustedes podrían desarrollar una relación después de eso, tal vez por despecho, por comodidad, por simpatía, por sentirse de la misma manera, podrían conectar… yo que sé.

—¿Has estado fumando algo?

—Ugh ¿no?

—¿Tomando algo?

—Tampoco.

—Bueno pues o un alíen secuestro a mi verdadero hermano o tu imaginación se esta desarrollando de una manera alarmante. ¿Cómo siquiera puedes pensar eso? Si. nuestra interacción, porque no es una amistad y dejo claro que tampoco una relación, empezó por eso, pero luego Daniel estuvo ahí para mí, cuando tan sólo necesitaba la presencia de alguien conmigo, es más, creo que ni lo conozco bien, no hemos hablado mucho, tengo idea de cómo es su personalidad y me agrada, pero nada más.

—Tal vez… mira, ¿yo qué sé? Creo que estoy delirando, tengo pánico de entrar por esas puertas.

Miro hacia la entrada, esas puertas gigantescas de madera, con un estilo gótico contemporáneo. ¿Quién no?

—No puede ser tan malo. —digo en lugar de pedirle que encienda el auto de nuevo y nos lleve de regreso a casa.

—Si puede serlo —contesta viendo su reloj. —Si llegamos tarde.

Mierda.

Es cierto, ya ni le digo adiós cuando salgo del auto y cierro la puerta un poco más fuerte de lo necesario. Dejando a Alex a su suerte, pero no me preocupo, él tiene su grupo de zorras/admiradoras y a sus compañeros de su banda.

Esquivo a todo aquel que se cruza en mi camino y sino logro hacerlo con éxito, mis bolsos hacen el trabajo por mí y los quita de mi camino. Estoy a sólo unos diez pasos para llegar a Daniel cuando me detengo abruptamente. ¿Cómo lo saludo? ¿Qué le digo? El semestre pasado éramos sólo conocidos, sabíamos de la existencia del otro, pero casi nunca interactuábamos, pero ahora las cosas han cambiado, las circunstancias son tan diferentes que hace 3 meses.

Ahora camino despacio, no me importa llegar tarde. La manera en la que nos hablemos y tratemos ahorita dependerá como será nuestra relación —diablos, no es una relación— dentro de la academia.

—Hola —digo tontamente.

—Hola —me contesta con una sonrisa arrogante, me encanta su fachada de chico malo, con su típica chaqueta negra, pantalones rasgados azul oscuro, una playera blanca y lo que más me gusta… su cabello castaño que me recuerda al chocolate largo, no tan largo pero si lo suficiente para cuando quiere, lo puede recoger en una cola. Siempre lo molesto con su “cola de conejo” ya que lo que se le forma muy difícilmente lo podríamos llamar “cola de caballo”. Sonrío, no puedo creer que esté aquí en la entrada de la academia con el chico que llego a la puerta de mi casa a reclamarme que mi novio —ahora ex— se había acostado con su novia —ahora también ex— ¿y si no podía ponerle un bozal —sólo que no en la boca, dejo que deduzcan donde— a Max?

Creo que estaba muy desesperado, porque cuando le conteste replicando que yo no era quien para estar detrás de Max y que si él era un idiota, era “él” no yo, o quizás me hace una idiota no haberme dado cuenta que clase de persona era cuando nos hicimos novios, pero eso no se lo dije, en cambio le explique que si fuera una desesperada, que actuaba sin pensar —una indirecta para él— hubiera llegado antes a su puerta a reclamarle; porque no pudo mantenerle las piernas cerradas a su novia, cosa que no hice, ni pensé en hacer. Se quedo callado por lo que creo fue una eternidad y luego de repente empezó a reír, pienso que se dio cuenta del ridículo que estaba haciendo ahí parado, reí tan fuerte que me contagio y terminamos riendo a carcajadas juntos, supongo que esa fue la última vez que realmente reí sinceramente, porque minutos después llego la policía… 

—¿Entramos? —dice Daniel sacando me de mis recuerdos.

—Claro —digo pasando a su par, —¿Pero que demonios?—me volteo hacia él, me acaba de tomar de la mano, ¿Por qué? Pero sólo me sigue arrastrando por el pasillo, trato de zafarme.  

—Cálmate, nos estaban viendo —Volteo no muy disimuladamente a la entrada y ahí están: Max y Jane fulminándonos con la mirada, demonios, como quisiera zafar mi mano de la de Daniel y mostrarles el dedo medio, ¿Cómo se atreven siquiera a vernos después de lo que nos hicieron? Y ahora que la mayoría a nuestro alrededor vieron nuestro intercambio de miradas asesinas, tenemos toda su atención. 

Esto será un hervidero de chismes para la hora del almuerzo o incluso antes, puesto que nadie lo sabia ya que ese par tuvo la decencia de hacer su desfachatez el último día de clases, así que quedo entre los cuatro, hasta ahora.

—¿Cómo se atreven a presentarse el primer día ya como pareja? —digo con una voz que no reconozco como mía.

—Porque son unos idiotas, que piensan que ya pasaron 3 meses y ya no pasa nada y sus hámsters no corren lo suficientemente rápido como para captar que todos aquí en la academia no ha pasado tanto tiempo, ya que ellos los vieron terminar las clases como Max y Yhelena, asumían verlos entrar el primer día igual y no como Max y Jane.

—Dios, cállate, hasta sus nombres riman. —digo sintiendo que me empieza a doler la cabeza.

—Vamos, no es el fin del mundo, tu sabes que existen cosas peores —lo dice con una voz suave, diciéndome más de lo que sus palabras son. 

—Tienes razón. —Suspiro. —Las hay. —Pero eso no hace que esto sea más agradable, ni cause menor dolor, es quizás de menos magnitud, pero ahí está, acompañando al dolor más grande.  Mamá e hijo dolor. ¡Maldición, duele! Puedo sentir las lágrimas queriendo cubrir mis ojos.

—¡Shhh! Todo va estar bien —Daniel inclina mi cara para mirarme a los ojos, puedo ver que se debate en abrazarme como lo ha hecho estos últimos 3 meses, pero me alejo antes que incluso se decida, estamos en la academia, mis problemas se han quedado en la puerta, ahora solo lidiare con la academia y el jugoso chisme Max. Sólo.

—Nos vemos después ¿Esta bien? —digo ya alejándome de él.

—No importa qué un mensaje y ahí estaré ¿bien? —sólo le doy un asentimiento, no sé si puedo hablar sin que se rompa mi voz a estas alturas, lo veo irse haciendo su camino entre todos, incluso dejando empujado a unos cuantos, es lindo, detrás de esa su fachada, tiene corazón.

—¿Que fue eso? —pregunta Clare detrás de mi, me volteo muy muy despacio, y si, me dejando saber solo con su mirada que oyó todo o bueno lo último. Te podría engañar al verla a simple vista, parece muy inocente incluso aparenta ser muy joven para estar en la academia pero no es así, ella es el prototipo que todo chico sueña, bueno eso creo, ¿Qué sé yo? Su cabello es rizado,  rubio y la admiro porque puede pasar toda una mañana agitada y ni un rizo sale de su lugar, y sus ojos son de color azul claro y ahorita me están exigiendo una respuesta, Clare puede ser dura cuando quiere.

—¿Nada? —contesto insegura.

—Eso no fue ni es nada, porque Max esta con Jane en la entrada dando un gran espectáculo en demostraciones de afecto en publico.  

Bueno eso lo puedo responder, lo demás no, pero esto definitivamente lo puedo manejar. Así que empiezo a contarle todo lo que Max hizo y como lo deje cuando me enteré, mientras nos dirigimos a nuestras clases.   




domingo, 28 de abril de 2013

CAPÍTULO 2


***
  ¡Pero mamá!

—Nada de peros cariño, estoy diciendo que iras a la escuela si o sí – me dice dándome una mirada comprensiva pero firme a la vez. 

Bueno en una parte tenía razón, ya estábamos de camino y los peros ya no servirían de nada, me gire para mirar la ventanilla simulando ver el alrededor para que no me viera llorar, mi perrito desapareció toda la noche, lo busque hasta el último rincón de la casa, Lo único que quería era llorar y buscarlo todo el día y no ir a la escuela.    
 
Con un suspiro mi madre rompió el silencio que se había mantenido por unos minutos.

—Yo sé que esto es muy difícil para ti amor, pero tienes que ir a la escuela, tienes responsabilidades que cumplir y no pueden posponerse, tu perrito aparecerá, estoy segura. Pero no es excusa suficiente para no ir a clases.

—Mamá eso es muy cruel —contesto con los ojos llenos de lagrimas.

—Lo sé y lo siento mucho, mucho—se ve comprensiva, pero también frustrada, se volteo a verme durante el tiempo que se podía permitir cuando estaba conduciendo; su mirada se torno decisiva, uh—oh eso es malo, muy malo, por muy difícil de comprender mi madre era una persona muy variable, te podía estar abrazando y gritando que te amaba en un segundo y al siguiente te podía estar diciendo hasta de que ibas a morir, yo había sido testigo de uno o dos encuentros así, claro que ella no sabe nada ya que con Alex nos escondimos para que no nos regañara por espiarla, pero wow vaya que podía reaccionar rápido, incluso con nosotros lo hacia; por supuesto que no nos dice de que vamos a morir, somos sus hijos, nos consiente en todo lo que cabe posible pero, sólo rompíamos alguna regla o hacíamos algo malo y podíamos estarnos despidiendo de nuestras vidas tal como las conocíamos—y eso es ver T.V. sin hora para apagarla, permiso para ir a cumpleaños o a jugar con nuestros amigos a sus casas, confianza en que cumpliéramos nuestros deberes— sí, no era una mala vida; siempre y cuando tuviéramos excelentes calificaciones, sin necesitar que nos estén recordando de lo que debemos y no hacer, así que Alex y yo éramos los mejores de nuestra clase y a mi parecer los mejore hijos también, aunque nuestros padres nunca lo admitirían, pero todo eso lo podíamos perder si nuestra madre lo consideraba necesario, y créanme que ni siquiera la mejor cara de cachorrito podía hacerla cambiar de opinión, Alex y yo lo intentamos, no funcionó.

Su dicho era: “En una mano tengo todo el amor que podría dar en toda una vida, pero en la otra tengo toda la disciplina que esa vida conlleva”  

Así que ahorita sabia exactamente con que mano estaba dirigiendo dicha vida, trago fuerte esperando y preparándome para lo que venia.
  ¿Ya terminaste de leer el libro que te di Yhelena? —¿Cuál de todos? Iba a preguntar, y no es que sea una pregunta para quejarme o algo parecido; porque a mi me encanta leer, no importa que, bueno tal ves la política no, soy una niña de 10 años y eso las niñas no lo leen, pero de igual manera pienso que ni cuando crezca Leiria algo así. ¡Que aburrido!

Pero como estoy en territorio de batalla, no pregunto y empiezo a bajar libros literalmente de mi cabeza, pero ninguno me suena que pueda quedar bien en una conversación de estas. Oh, si hay uno.

—Ya mamá, pero no lo entendí muy bien, hay tantos personajes siendo personajes, no se si me entiendes—creo que eso la relajo porque me da una sonrisa y eso me inspira para seguir—pero no te preocupes lo volveré a leer hasta que lo entienda.

—Me alegra escuchar tu entusiasmo, así que no lo podemos poner de ejemplo en esta ocasión —hace un sonido que dice que esta en plena concentración, y sonrío, ese sonido siempre me hace reír, se parece a los que hacen los adivinos cuando están trabajando con ese su aamm ammm emm emm.

—Bueno entonces vamos ha hacer algo más, comprendes que hoy tienes un importante proyecto que presentar ¿verdad?

—Si mamá, pero si le dijéramos a la maestra por que me ausente me daría permiso, por que soy una niña y se me permite estar triste por la desaparición de mi perrito.

—Claro, pero no lo haremos. —Suspira—La vida esta conformada por varias etapas y por varios escenarios, a tu edad los escenarios son dos; la escuela y el hogar. Y lo que debemos aprender a manejar es no mezclarlos. —La miro con atención, mi drama olvidado por un momento—Los problemas de la escuela no deben afectar a tu hogar, y viceversa. No estoy diciendo que los problemas de la escuela debas guardártelos y no comentarlos en la casa, lo que quiero decir es que cuando estas en la escuela te concentres en ella y afrontes los problemas allí mismo, los problemas, preocupaciones etc. se solucionan en su propio escenario.

—Ahora por ejemplo, estás triste por tu perrito, lo entiendo, pero eso no significa que vallas a la escuela y sólo pienses en tu perrito o no ir a la escuela incluso. No, debes ir a la escuela, presentar tu proyecto, dar lo mejor de ti, enfrentar el reto que tu primer escenario te presenta y luego cuando sea la hora de ir a casa, seguirás buscando a tu perrito, si no es que a la hora que llegues ya estará esperándote en la puerta, ¿Quién sabe?
—¿Realmente crees que puede que regrese solito?   

—Si, Mat es un perrito muy inteligente.

Pienso un rato en lo que me dice y llego a una conclusión.

—Por eso, aunque estés muy estresada con tu trabajo siempre juegas con nosotros ¿Verdad? Nunca te desquitas con nosotros.

—Sip, ¡exacto! eres muy inteligente mi pequeña Yhelena.

—¡Hey! Y ¿yo? —dice Alex desde el asiento de atrás, había olvidado su presencia, estuvo muy callado, raro.

—También lo eres y por eso me dirás lo que entendiste de todo lo que dije. ¿Por qué estabas poniendo atención, no?  

—Claro, Entendí que nuestra vida tiene diferentes escenarios y cada uno tiene sus propios problemas, retos, dificultades y no deben mezclarse, no llevar un problema de uno a otro escenario. Disfrutar y luchar lo que corresponde en cada lugar.

—Si, algo así. Pero podemos disfrutar de sus triunfos académicos en la casa también, pero entenderán mejor a que me refiero cuando crezcan. Mientras, hagan el ejercicio del árbol; pongan sus preocupaciones, problemas o lo que les moleste de casa en un una bolsa imaginaria y déjenla colgada en una rama y no piensen en ella hasta que salgan y la recojan pero no olviden dejar la de la escuela ahí para la mañana siguiente, así no se la llevan a casa con ustedes.

—Suena bien, lo intentaré.

—A mi me suena a un perro, que pasa meando por su camino. —mis ojos se llenan de lagrimas con la palabra perro saliendo de la boca de Alex, mi madre lo fulmina con la mirada. —¿Qué? —mira con inocencia y me hace reír, realmente Alex no mide sus palabras, pero me quiere y yo lo quiero, nunca nos herimos, con intención.    

Mi madre suspira y niega con la cabeza.

—El árbol, chicos, el árbol.

* * *
—¿En que piensas?

—Mamá –sólo eso contesto, sólo eso necesito decir.

—Entiendo –me dedica una sonrisa torcida que no llega a sus ojos y aunque la sonrisa no es verdadera, lo que me dice si. Porque lo entiende, lo comprende, nuestro dolor es el mismo, nuestras vidas fueron sacudidas, nuestra familia, nuestro hogar ya no volverán a ser lo mismo y ahora que regresamos a la academia, se siente más real, en la casa, nos encerramos y tratamos de huir de todo, generalmente nos corríamos de las personas, hablábamos con ellas solo lo necesario, era difícil hacerlo cuando todos querían hablar de lo mismo, ¿qué paso? ¿cómo paso? Me pregunto si ellos saben el dolor que causan sus preguntas.

—Estaremos bien, sólo recuerda pasar por tu árbol

—No soy un perro –contesta como siempre, —pero lo haré –agrega.

Ruedo los ojos y sonrio, ese es mi hermano y lo lograremos.

—Tú tienes a Daniel por lo menos –dice pasados unos minutos.

—Y tú a tus zorras.

—Si claro, gran ayuda.

—Lo mismo digo.

—No es lo mismo, mis zorras como tu les dices y ahora que lo pienso no les digas así –lo volteo a ver con el ceño fruncido— y no me des esa mirada, lo que hagamos no es de interés publico, y si tu las sigues llamando así, sólo causara problemas y por el momento quiero un perfil bajo. Y Daniel es sólo Daniel y por lo que vi se hicieron cercanos, él estuvo contigo cuando yo no pude en todos estos tres meses.

—¿Ya no serás un mujeriego? –digo tratando de dirigir la conversación lejos de Daniel, sí, él estuvo conmigo en todo momento, y más cuando Alex tenía que salir para hacer algunos tramites del funeral, él se quedo a mi lado.

—¿Qué? NO, no soy un mujeriego, eso es salir con un montón de mujeres y yo sólo he salido con ¿cuántas? ¿cinco? ¿seis?

—Si, Alex, seis... en seis meses...

—¿Y? –dice mirándome con cara que dice ¿De que diablos hablas?

Suelto un suspiro y ruedo los ojos. –Hombres...

—¿Se lo dirás a... alguien? –no es necesario que especifique que, sonrio con humor negro.

—Si, y a la hora del almuerzo tendremos que lidiar con media academia sobre nosotros... no hermanito, no se lo diré a nadie, además es algo como privado ¿no? –no contesta enseguida así que empiezo hablar más rápido y con inseguridad –oh bueno, que se yo de eso de todos modos, es la primera vez que nos pasa algo así de grande.

No voltea a verme esta vez y su vos esta lejana, signo que lo esta pensando. –Creo que si, es algo privado, pero no hablar de ello lo siento mal.

Lo pienso y lo pienso y lo pienso... no sé que decir, mucho menos que hacer...

—Bueno, es como que lo estamos ocultando, sólo omitiendo. –No voltea a verme, lo estoy perdiendo. –Mira, si nos preguntan por nuestra madre les decimos lo que paso, pero si no nos preguntan, simplemente no les diremos, no es necesario que lo publiquemos en el periódico de la academia o ¿si? 

—Tienes razón, ahora si estoy de acuerdo con eso, con lo anterior... lo sentía mal, como negarla o tratar de olvidarla y no quiero hacerlo.

—Entiendo, yo tampoco. Pero no quiero volver a pasar el caos de hace tres meses con nuestros vecinos, solo que ahora con nuestros compañeros. ¿Recuerdas? ¿Nuestro árbol?

—Si, pasaré orinando en el. –Lo dice derrotado pero burlonamente, pongo los ojos en blanco.

—Y el idiota ha vuelto. –le digo con una sonrisa burlona en mi rostro. 

—Ja ja ja. Pero es cierto.

—¿En serio? –pregunto con voz incrédula, ¿me esta dejando insultarlo?

—Sip, ahí está parado en la entrada esperándote.

Sin dudarlo me volteo para ver de quien esta hablando, aunque estoy casi segura de saberlo... y si es él.

Daniel. 

sábado, 13 de abril de 2013

Capítulo 1

AVES.
Estaba lista para empezar a ensayar, había echo mis ejercicios de calentamiento, meditado, relajado y cuando presione PLAY desde el control remoto, lo que escucho son: ¿¿AVES??. Mmm... Soy una gran fanática de las aves, las adoro, pero ahorita mismo me están volviendo loca con tanto canto y tan fuerte.
Pulso STOP pero no se callan, vuelvo a presionar stop, nada. Oh esto me esta fastidiando grandemente, esperen, yo he oído esto antes, si estas aves me recuerdan a algo, mmm..... Veamos…, veamos…, aahh si tan solo pudiera pensar con claridad sin ese ruido. RUIDO. FUERTE. AVES.
Maldición.
Es mi despertador, abro los ojos de un solo golpe y busco desesperadamente el botón para apagarlo. No quiero levantarme, pero solo de recordarme de mi sueño, salto de mi cama y empiezo a prepararme, es increíble como no puedo descansar ni siquiera cuando duermo, hoy empiezo el cuarto semestre en la Academia de Arte Prescott (AAP).
Si, eso muy bien explica mi sueño, desde hoy hasta que termine el semestre tan solo estaré ensayando, entrenando, practicando, estudiando... etc., etc. Si bueno, no me estoy quejando, pero bueno, Oh si a quien engaño. Si, si me estoy quejando, pero quien dijo que los sueños sean fáciles de conseguir ¿no?. Y el mío es ser una gran y reconocida bailarina, no de las que están atrás de Gaga, sin ofender a nadie pero no es mi estilo, lo mío es mas poder transmitir o traducir, la música a través de movimientos corporales, ser capaz de contar una historia a través de mi cuerpo.
No tengo ni la menor idea de que ira a suceder en este semestre, pero si se que Daniel estará esperándome en la entrada con esa su pose de chico malo, que tanto lo caracteriza, solo de recordarlo se dibuja una sonrisa en mi rosto; y luego cuando se de cuenta que me acerco, me mirara como….
TOC TOC TOC
Estaba tan emergida en mis pensamientos, que me sobresalto cuando tocan, no perdón, PATEAN mi puerta y después se oye el grito detrás de está.
-¡¡¡Vamos Yelena!!! ¿No me digas que aún no estas lista?
Alex
Pongo los ojos en blanco y contengo el impulso de salir corriendo tras de el, como cuando éramos niños, jamás lo alcance y claro ahora que somos grandes menos lo alcanzare ya que el es mas alto, mas fuerte que yo. Pero aun así, el si que no se contiene para pasarme a gritar todas las mañana; ¿Es que los hombres jamás maduran?
Resoplando, salgo de mi cuarto, le echo un vistazo antes de cerrar la puerta para verificar que todo este en orden, mi cama en un extremo alejado de la ventana ya que no me gusta la luz cuando recién despierto, mi escritorio si cerca de la ventana por la luz natural para leer en las tardes, mi decoración no están chillona si no mas bien todo tiene un tono melón, ya que mi color favorito es el negro y celeste y no puedes pintar un cuarto así sin esperar que cuando entren piensen “problemas psicológicos latentes, necesita ayuda urgente la pobre” así que me decidí por el melón que no es rosado, explico de una vez por que ese color no mucho me gusta, no lo odio pero no me gusta; espero que con esta inspección pueda detectar si cierta persona vino a mover algo de su lugar.
Respiro profundo mientras bajo las gradas lentamente, con mi mochila en mi hombro derecho y mi bolsa con mi vestuario en mi mano izquierda, y me digo a mi misma: “tu puedes”, “tu puedes”, “tu puedes”, intentando estúpidamente convencerme en el corto trayecto de las gradas a la cocina, de que si podía; pero solo cruzo el umbral de la puerta que me da una vista completa de la inmensa cocina y me doy cuenta que en realidad no puedo.
Ante mi podía ver la imagen de mi madre volteando en mi dirección para sonreírme y desearme buenos días, y volviendo su atención a lo que cocinaba tan delicadamente, su pasión siempre había sido cocinar, un día me conto que cuando era joven su sueño era abrir un restaurante; claro esta, que eso jamás sucederá, no es que sea pesimista, lo que pasa es que ella ahora esta muerta.
Mi corazón dio un vuelco, y el dolor se extendió por todo mi cuerpo, cuando esta realidad me golpeo con toda su furia, por que la imagen que vi solo era mi cerebro gritando lo que quería de vuelta y jamás tendría. Porque enfrente de mi solo estaba María, la señora que contrato mi padre después de lo que sucedió, me sonrió y me dio los buenos días, solo pude asentir y darle la mejor sonrisa que podía sin romper a llorar.
Respire hondo y deje caer mis dos bolsos al suelo, y me prepare para desempeñar el papel que he estado ejerciendo desde lo que sucedió; y este a sido ser fuerte por mi padre y mi hermano, los tres lo hemos enfrentado de diferentes formas; mi padre encerándose en su trabajo, mi hermano aislándose en su música y yo en mi danza o mejor dicho desquitándome con la danza, por que fue imposible tener tiempo para enfrentar algo, y al mismo tiempo ser fuerte y no derrumbarme ante nadie; ya que ellos necesitaron y necesitan un hombro y yo me ofrecí de voluntaria.
Así que me acerco a mi hermano y le digo lo que mas detesta y ama a la vez
- Buenos días hermanito menor, ¿como ha amanecido hoy el bebe de la casa?
Por fin levanta la cara de la mesa, yo se que el esta afectado de la misma manera que yo, pero soy yo la que tiene que hablar, la que tiene que llevar sus pensamientos hacia otra dirección para que esta familia no se derrumbe.
El es hermoso, se parece mucho a mi madre, bueno y yo también, tiene el cabello castaño pero un castaño muy claro y unos ojos de un intenso verde que ahora mismo me están viendo como si yo fuera la peor escoria del mundo, y me responde:
- No soy tu hermano menor, 3 minutos no hacen una gran diferencia. 
- Hablando de gemelos yo diría que si – y le doy un gran abrazo que el me devuelve fuertemente, dejándome saber que no soy la peor escoria del mundo después de todo.

- Así que hoy es su primer día de clases – dijo María mientras me servia mi desayuno.
- Si hoy empezamos con todo el alboroto de la academia y toda esa presión con la prueba para el “gran evento”.
- Yhelena – me reprende mi hermano – es nuestra gran oportunidad y tu lo sabes, primero tenemos que ganarnos el derecho de participar y luego ganarnos a todos los agentes y cazadores de talentos que se encuentren en el publico. ¿O es que ya no lo quieres?
- Por supuesto que si, pero es que todo el mundo se vuelve loco, ya no te miran como tu compañero, ni tu amigo, bueno no es que quiera su amistad de todos modos, pero te miran como el enemigo. Y eso sinceramente es muy desagradable.
- Si te entiendo – y es lo único que dice ya que ha sido testigo de todo ese caos interno.
- Bueno, bueno, quiten esa cara larga; ¿porque saben cual es la ventaja que tienen? aparte de tener un talento innato, obvio está - ni nos da tiempo a preguntar a que se refiere cuando contesta – y es que se tienen entre ustedes dos, puede desatarse la tercera guerra mundial en esa academia, que ustedes siempre estarán del mismo bando, son hermanos se cubrirán las espaldas entre los dos.
Asentimos y le damos nuestras mas agradecidas sonrisas, esto es lo que me agrada de María, y me recuerda a nuestra madre; y es que no importa cual sea la situación, tienen fe ciega en la unión familiar, algo que esta pendiendo de un hilo en estos momentos en nuestro caso.
- Buenos Días – dice la voz profunda de nuestro padre, al entrar a la cocina, ha adelgazado, tiene ojeras, incluso le veo mas canado, bueno en resumen no tiene nada de buena pinta. Confirmando mis pensamientos.
- Buenos Días padre – decimos al unisimos con Alex.
- ¿Como están mis chicos? ¿listos para comenzar la academia?
Dibujo en mi rostro, la sonrisa más grande que podía y le contesto:
- Lista, emocionada e impaciente por comenzar.
María y Alex, se me quedaron mirando como “OH, si hace un segundo se estaba quejando” y me reprendo a mi misma por haber echo ese desliz de mi caos emocional respecto a la academia con ellos, pero no podía hacer eso y además luchar con el recuerdo de mi madre y sus palabras de aliento que ella me diría.
- Que bien, me alegro pequeña – contesto mi padre – ¿y tu que me cuentas Alex?
- Lo usual – respondió Alex con un encogimiento de hombros
- Mmm esta bien – contesto mi padre, por que ya sabe que si trata de sacarle una respuesta razonable, lo que ganara será una pelea memorable y es que es la forma de de Alex de demostrarle que no esta nada satisfecho con la forma en que esta afrontando todo.
- Así que tengo una noticia que darles – continuo, ¡uh oh!, eso no suena nada bien, con razón no presiono a Alex por mas información. Bueno, hacer de árbitro se ha dicho.
- ¿si? Cuéntanos entonces – digo como si no supiera ya de que se trata la “gran noticia”, miro a Alex disimuladamente y veo que ya tiene su expresión de - ¿otra vez? es que no te das cuenta que esta es la peor forma de hacer que las cosas funcionen – y antes de que diga algo, le doy mi expresión de - deja cerrada esa boca por tu bien y por todos los demás- y antes de centrar mi atención a nuestro padre, puedo ver que me rueda los ojos, en señal que capto la idea.
Es una de las habilidades que hemos desarrollado con el tiempo o tal vez es algo con lo que ya nacimos, explicación hay muchas, pero yo lo dejo clasificado en “cosas de gemelos”, nuestra habilidad de saber lo que esta pensando cada uno solo con vernos el rostro; y es muy útil en estos casos.
-Bueno, lo que pasa es que me han asignado un caso fuera de la ciudad y esto significa que estaré fuera por unos días o si me requieren para el juicio por unas dos semanas, no lo se exactamente, dependiendo como se desarrolle el caso.
Y ahí esta, el por que la alteración de Alex, ya que no soporta la idea que mi padre no se quede aquí con nosotros, si no que a la primera oportunidad que se le presenta sale corriendo, bueno y no lo culpo si yo pudiera y tuviera una excusa razonable como “el trabajo”, lo haría gustosamente.
Es una estrategia muy egoísta de su parte, por que no se da cuenta que además del echo de que perdimos a nuestra madre, estamos perdiendo a nuestro padre también, pero el no lo mira así, el lo ve como la oportunidad perfecta de salir de el lugar que tanto le recuerda a la mujer que amo y que sigue amando, fue por eso que jamás acepto las propuestas de trabajo fuera de la ciudad o incluso fuera del país, ya que no es que sea mi padre; pero es uno de los mejores abogados del país. Pero el solía decir cuando nos contaba que le habían ofrecido una plaza en otro lugar: “Nunca podrán pagarme lo suficiente, para yo me separe de mi familia” y le daba un fuerte abrazo a mi madre, pero desde lo que ocurrió; creo que hasta ruega por tales oportunidades.
Y Alex lo toma como que desde el día que nuestra madre murió, el nos dejo de querer, por que ahora SI considera su sueldo lo suficiente para abandonarnos; y en cierto punto es cierto, pero no es el sueldo lo que el mira suficiente, si no el dolor propio, que para el es un motivo suficiente para dejarnos a nosotros; y como Alex es tan malo viéndose el mismo, no se da cuenta que el hace exactamente lo mismo; solo que con su música, en cierto modo se parecen tanto. Eso me saca una sonrisa y con esta le contesto a mi padre
-Que bien, me alegro mucho por ti papá – y lo digo sinceramente por que sé que para el salir de la rutina la cual compartía con mi mamá, es como quitarse un poquito del peso de la que carga que ahora tiene en sus hombros. – Así que ¿cuando te vas? – pregunte después de un largo rato que nadie dijo nada.
-Mañana al medio día, tenía que salir hoy pero pensé que ya que hoy es su primer día de clases, me tenía que quedar para desearles suerte y darles mis mejores deseos antes de irme.
Oh bueno eso es algo nuevo, miro a Alex que no ha pronunciado ni una sola palabra, y presencio como levanta la mirada de su desayuno para hablarle a nuestro padre y por su sonrisa ladeada puedo decir que no va a hacer nada bueno, contengo la respiración esperando recibir el golpe de sus palabras.
-Bueno eso es muy considerado de tu parte padre – dijo en un tono sarcástico, dejo escapar el aire que estaba conteniendo; ok esto si que es nuevo también, esperaba un comentario peor no es que este sea bueno pero es razonablemente aceptable.
O sea que nos podemos comportar como personas después de todo, ese pensamiento si que me hizo gracia y creo que también a Alex que me esta sonriendo con satisfacción.
-Te agradecemos mucho ese detalle padre – contesto encubriendo el sarcasmo de las palabras de Alex, apoyándolas en un sentido positivo para que nuestro padre no se diera cuenta.
-Si bueno, y ahora que ya tuvimos nuestra charla – mira su reloj – creo que ustedes chicos van a llegar tarde si no se apresuran.
Con un vistazo a mi reloj, me doy cuenta que tiene toda la razón, mierda y es el primer día de clases, terminamos nuestro desayuno en un tiempo record, y Alex se apresura para arrancar el coche y llevarnos a la academia.