viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 4

Para estar estudiando danza y aspirar a ser una gran bailarina en el futuro, soy muy mala o pésima podría decir, soportando la atención de todas las personas en mi. 

Lo odio.

Odio todo esto y lo odio a él por hacerme esto.

Y lo que llevo preguntándome todo el día es ¿Por qué sólo yo? Ellos dos también forman parte del espectáculo ¿no? Incluso Daniel esta recibiendo menos atención y también forma parte del club de “los botados - engañados” bueno, puede ser que la mirada asesina que le dirige a cada quien que se le cruza en el camino podría influir; pero yo no puedo odiar a todo el mundo —sólo odio la situación y a quienes la causaron— pero eso parece funcionar para él, sin embargo no para mi.

Si odiara a todo el mundo por cada cosa mala que me pasará, estaría siendo internada en el hospital para una colecistectomía de emergencia ahora mismo.  Así que en lugar de decirle a todos los que están en el pasillo mirándome —con compasión, satisfacción y lo que más me molesta, con suficiencia —como pueden irse al infierno; les sonrió, con la cabeza en alto y a cada uno de ellos les dedico la sonrisa más falsa de mi catalogo personal, una que dice: sé un secreto que tu desconoces y te lo estas perdiendo…

Creo que es un poco infantil mientras me dirijo a mi casillero pero en cierta forma es cierto, sé un secreto, sé que toda esta situación me esta afectando, sé que lo poco que quedaba de mi, los últimos escombros que apenas habían permanecido de pie, se están desboronando poco a poco. Que las circunstancias de mi vida apestan y que estoy a pocos pasos, minutos, segundos de derrumbarme por completo. Claro, moriré antes que todos ellos se enteren.

—¡Muy bien! —dice Clare corriendo y posicionándose a mi derecha —¡Eso es! Dales en la cara a todos estos entrometidos.

Sólo niego con la cabeza y sigo caminando. “Bueno, no sé por cuanto tiempo podré sostener esta cara” quiero decir sarcastimante, pero no lo hago, no sé si puedo confiar en Clare después de lo de Jane, para dejarle saber si estoy bien o mal sinceramente. Creo que mi concepto de “amistad” esta muy distorsionado. ¿Tan mala soy escogiendo a mis “amigos”?

Considerando que Jane era mi mejor amiga.

Sip, definitivamente soy pésima.

 ¿Cómo saber en quien puedo confiar? ¿Cómo saber que toda la información que les de mi, no me la tiraran de regreso para hacerme daño? ¿Cómo saber que podré darles mi corazón sin tener miedo al mismo tiempo que lo hagan en mil pedacitos y luego lo tiren y lo pisoteen? En ese instante, decido construir mi muralla china personal, no dejaré que nadie se acerque a mí de nuevo, ¿para qué? Sólo saldré lastimada. Mis amigos serán más bien, conocidos.

Una parte de mi, me esta frunciendo el ceño diciéndome que no puedo juzgar a todos igual sólo por una persona. Pero la otra parte, la parte que esta recogiendo los fragmentos de mi corazón y lamiéndose las heridas, apoya completamente mi decisión y eso es suficiente para mí.

—Así que… ¿Estás bien? —pregunta finalmente Clare cuando estamos llegando a mi casillero.

—Claro, todo bien, un poco incomodo quizás, pero todo bien. —le contesto mientras dejo mis cosas dentro de mi casillero y me miro en el espejo que tengo en la parte trasera de la puerta, me veo decente después de todo, incluso siendo una copia idéntica de Alex, con el cabello castaño claro sólo que el mío al estar largo se ondula en la puntas y eso me encanta no me importa que no sea completamente ondulado, recuerdo a mi madre decirme que cuando era pequeña si lo era.  

Ugh-uh alerta de lágrimas.

Trato intensamente de reprimirlas y parpadeo muchas veces y funciona; mis ojos ya no están nublados, tienen su característico color verde esmeralda.

—¡¡Qué fuerte eres!! Yo estaría escondiéndome y llorando debajo de las escaleras del auditorio —me abraza mientras sonríe radiantemente, Hiciste mal en dejarla fuera, dice una pequeña voz dentro de mi, pero no tengo tiempo de analizarlo. Hacia nosotras viene caminando de prisa, —no, perdón— corriendo como en una maratón, Ángela.

—¡Chicaaaasss! Díganme por favor—dice “grita” dando saltitos alrededor de nosotras —que ya vieron al bombón andante que se pasea por los pasillos, esta nueva adquisición de clase A de la Academia merece mis agradecimientos más profundos, ahhh tener un motivo, un algo o en este caso un alguien por quien tener la motivación suficiente para levantarte en las mañanas y venir hasta aquí a sufrir torturas físicas y mentales no tiene precio. Y es que es tannn tannn malditamente caliente y oh mi dios tiene un Traste tan lindo que me sorprendió que estuviera por el bloque de canto  y no en el bloque de danza, porque un cuerpo de bailarín de seguro que lo tiene.   

Estoy realmente sorprendida, ¿cómo es humanamente posible que alguien pueda hablar tanto y sin necesitar siquiera un segundo para parar y tomar aire?  Y de inmediato me viene la respuesta y me doy un golpe en la cabeza —mentalmente, aclaro— contra mi casillero, por olvidarlo tan rápido; es por el canto.

—¿Cómo es que no te has desmayado por falta de oxigeno en tu cerebro a estas alturas? —pregunta Clare intrigada.

—Dah, ¿Clases de canto? ¿Ejercicios de respiración? ¿Sostener una nota? —rueda los ojos y nos mira expectantes. —Entonces… ¿Lo han visto?

No puedo contestarle sin antes preguntarle algo.

—¿Qué es Traste? —pregunto alzando la mano como en la escuela para que me ponga atención e inclino mi cabeza confusa, nunca he oído esa palabra en ningún idioma que recuerde, no es que sepa muchos, pero al estar en una Academia que se caracteriza por sus becas y su internacionalidad hemos aprendido a entendernos, aunque al principio y lo que si es como una ley saber son los insultos, así nadie puede insultarte en tu cara sin que tu no tengas la mínima idea de lo que te dijeron. Te sorprendería de cuantas maneras puedes decir Perra.   

Rompe en carcajadas en medio pasillo llamando la atención de todos, si esta es Angela, no ha cambiado nada en tres meses.

—Oh mi dios, no puedo estar con mis primas sin que se me pegue nada. Traste es Trasero sólo que para no decir toda la palabra, como que se acorta, aunque también quiere decir otra cosa pero ahorita no importa, además, estoy segura que aquí en la academia nadie, nadie, sabe lo que significa así que puedes hacer esto.

¿Qué va hacer?

En ese instante va pasando un chico de mi clase de Historia del arte, que es mono pero no a la exageración y Ángela lo toma del brazo y lo voltea de un solo giro —¿De donde saca tanta fuerza?— y le dice: —Tienes un lindo traste.

Oh Dios, vergüenza… vergüenza… vergüenza… ¡¡¡quiero ser una avestruz!!! Y enterrar mi cara en algún lugar cercano.

—Ugh, umm ¿gracias? —contesta sin embargo el chico medio sonriendo, quiero recordar su nombre pero no puedo, me despide con un movimiento de cabeza y se va.

—¿Ven? Y no pasa nada, como los estas alagando no sé enojan y no son tan curiosos como para preguntarte que es, y si lo hacen miente.

Clare tiene su mandíbula abierta y sólo porque es anatómicamente imposible, si no la tendría hasta el piso, pero se recompone de inmediato y rompe en carcajadas, incluso creo ver que esta llorando de tanto reír, es contagioso pero sólo sonrío, esto es tan Angela, ella es simplemente así, directa, extrovertida y bastante lanzada aunque es muy selectiva con quien sale, eso no evita con quien coquetee o les lance piropos, creo que más de algunos chicos se sienten acosados pero rápido aprenden que así es la forma de ella y no tienen que temer por su seguridad de ser violados. Pero eso no es posible, pienso que si todos estarían muy dispuestos y están de tener la atención de ella, es toda una belleza exótica latina —bajita, piel morena, cabello negro y ojos marrones— y de ahí vienen sus palabras innovadoras.

—Sigo esperando… —nos dice impacientemente.

—Oh se nos olvidaba, no, no lo hemos visto y como tu misma nos dijiste; estaba en el pasillo del bloque de canto y esos no se cruzan con lo de danza en ningún momento, así que nuestras posibilidades de verlo durante las clases es nula. —contesta Clare.

—Oh, pero en el almuerzo si que pueden verlo, ya que el comedor es general. —Sólo nos encojemos de hombros, no totalmente interesadas —¡Ah que aguafiestas son! ¡Vamos! ¡Vamos! Que tenemos a un chico sexy que nos espera en el comedor.


Y Así nos arrastra por todo el pasillo que conduce al comedor, ignorando completamente las miradas extrañadas que nos dirigen, me alegro que Ángela no se haya enterado aún de mi actual estado de material de chisme, no puedo ni imaginar su reacción, aunque pensándolo bien no sabría decir si las extrañas miradas sean tan sólo por lo extrañas que debemos de mirarnos y me estoy volviendo paranoica, quizás después de todo si quiero ver al chico sexy necesito distraerme.