jueves, 15 de agosto de 2013

CAPÍTULO 5

—Bueno… bueno…  chicos, el día de hoy no habrán clases —dice Michel, nuestro instructor general de baile, él es algo así como el subdirector de la división de danza. Nadie se mueve o en este caso baila, hasta que él lo diga. —Pero… tengo unos avisos que darles y organizarlos para las prácticas de este semestre y para eso hemos decidido dividirlos por promedio. —Todo el salón que hace unos momentos estaba en movimiento y ruidoso, se queda en total y absoluto silencio.

Estoy paralizada, ¿Promedio? Ni siquiera sé cual es mi promedio, sólo sé que pase el semestre gracias a que Daniel pregunto y que no me regresaron mi papelería cuando me inscribí hace unas semanas, además en esos momentos me importaba un comino la academia, pero ahora estoy perdida, quiero reírme histéricamente,  el mundo me esta haciendo una mala pasada, porque no importe en que grupo quede, habrá presión y además no sé si quedaré con Clare, no conozco a nadie más, sí, los he visto por los pasillos pero ¿hablarles? Nop, definitivamente no.  Además ¿Por qué diablos están haciendo esto?

—Se preguntaran porque este cambio —bueno, no en esas palabras exactamente, pienso para mi misma, viendo al instructor fijamente, ignorando el caos a mí alrededor, tengo un mal presentimiento. —Esto se debe a que vemos una gran diferencia en sus notas chicos, realmente quiero decirles que son unos extremistas —sonrió hacia nosotros esperando que riéramos con él, como si hubiera dicho un chiste, ¿fue un chiste? Miro a mí alrededor para comprobar si soy la única confundida pero nadie ríe, se mueve o incluso respira, si… eso definitivamente no fue un chiste.

Michael se aclara la garganta incómodamente y continúa —Hay muy buenos promedios, excelentes podría decir, pero también hay notas que no son tan buenas, realmente me asustan algunas y por eso vamos a dividirlos en tres grupos, altos, regulares y bajos por al menos la mitad del semestre, todo esto con fines académicos claro esta, no es para discriminar ni nada por el estilo,  dejo advertido que el que lo haga será sancionado según su comportamiento lo acredite; los grupos se denominaran 1, 2 y 3.

—Los del grupo 1 tendrán sus clases normales pero además dependiendo de su desenvolvimiento se les asignara a alguien del grupo 3 y este a su vez tendrá  una hora más de práctica que los demás grupos, los integrantes del grupo 2 deberán trabajar duro para ingresar al grupo 1 o de lo contrario bajar al 3. El propósito de todo esto es que a mitad del semestre ya no exista grupo 3 y estaría realmente agradecido que sólo existiera el grupo 1 a esas alturas. ¿Alguna duda? —pregunta cuando todos permanecemos en silencio.

—¿Estaremos en salones separados? —pregunta alguien desde atrás, todos sueltan un suspiro al mismo tiempo, creo que todos tenemos la misma duda.

—No, recibirán la misma clase por supuesto, sólo que los profesores estaremos más concentrados vigilando a los 3, supervisando a las 2 y dirigiendo a los 1.
Siento un gran alivio al oír eso, aunque no me sigue gustando todo esto, por lo menos no seré encerrada con un montón de desconocidos.

—Muy bien, entonces empecemos, iré llamándolos por su nombre y vienen acá conmigo y les daré una liga Roja a los del grupo 1, azul al grupo 2 y verde al grupo 3 para que coloquen en su brazo, para poder diferenciarlos. —Y así empieza a llamar por nombres, no sé donde voy a estar, la mayoría tiene cara de saber cual será su grupo y aquí estoy yo, sin tener ni la más mínima idea, Clare viene a mi lado y toma mi mano, no sé que la impulsa a hacerlo pero lo agradezco.

—Ya no vimos al chico sexy, que decepción ¿verdad? —dice Clare con una pequeña sonrisa, queriendo quitar la tensión que hay en el ambiente.

—No, Angélica estaba tan decepcionada —digo rodando los ojos y sonriendo agradecida por la distracción de Clare.

—Si y no lo entiendo, ella tiene más probabilidades de verlo en clases después del almuerzo, aún no creo que sea tan sexy como ella dice.

—Tienes razón, podría ser muy…

—Yhelena De Niro… —Escucho mi nombre y me congelo, ¡diablos! Los nervios olvidados regresaran con mayor intensidad, no sé como logro moverme para llegar hacia Michael hasta que noto que estoy parada enfrente de él, dándole la espalda al resto del salón, pero eso no importa, los puedo ver a cada uno de ellos por el espejo inmenso que cubre de suelo a techo toda la longitud del salón.

—Aquí tienes Yhelena —me entrega la liga, una liga de color… ¿rojo? —el mejor promedio del semestre pasado ¡¡felicidades!! —dice con una gran euforia que supongo debería estar sintiendo yo también —Excepto por una clase, pero eso lo podemos mejorar este semestre.

—Gracias —logro articular, no sé que pensar, no sé como sentirme… Regreso a mi lugar donde Clare quien empieza a saltar abrazándome y sonriendo, pero todo lo que puedo hacer es mirar fijamente la liga roja que se encuentra entre mis manos y pensar en mi mamá, si las cosas fueran diferentes, si todo fuera una pesadilla y despertara ahora mismo, estaría buscando la forma de como escaparme, no sé, al baño o algún otro lado no importa, para llamarla y contarle la noticia, quizás cuando regresara a casa ella tendría hecho el pastel de chocolate que tanto me encantaba para festejar juntas, pero… nada fue un sueño, el dolor en mi pecho que siento en estos momentos me confirma que estoy muy despierta y que nada de lo que acabo de pensar llegará a pasar en ningún momento de aquí en adelante.

Siento lágrimas empezando a formarse en mis ojos y creo que lo voy a perder totalmente en medio del salón…

—Esto es una gran mierda ¿no?

Salto por la sorpresa, estaba tan metida en mis pensamientos que no sentí cuando Daniel se acerco, es más ni siquiera sabia que estaba en esta clase.

—¿Qué haces aquí? —pregunto todavía desorientada, mi voz suena rara también y veo la comprensión en esos ojos color chocolate, que en poco tiempo han llegado a conocerme tan bien.

—Hablando contigo —sonríe y me da un empujón.

—Si claro, pero a parte de lo obvio —sonrío—Creo haber oído una expresión de “mierda” por ahí. —le regreso el empujón.

—Ah eso, bueno, ESTO—levanta su liga verde a nivel de mi cara—ES UNA MIERDA.
No lo puedo evitar, rompo en unas carcajadas incontrolables que creo que estoy llorando pero por la risa, Daniel es tan volátil, en un rato es el chico comprensivo que busca la manera de hacerme reír y olvidar y al otro es el chico malo y rebelde el cual no puede decir ni una sola frase sin ninguna palabra grosera en ella.

—Eso no es gracioso —dice con el ceño fruncido cruzándose de brazos, creo que cualquiera que estuviera recibiendo esa mirada estaría temblando en sus pantalones, pero no yo, no después de haber llegado a conocerlo más profundamente.

—Lo siento, lo sé, pero no me río de eso —digo secándome los ojos, creo que tal vez muy lejanamente haya utilizado también la excusa de la risa para derramas unas lágrimas de dolor con ellas. —Tienes razón es una jodida mierda, pero no podemos hacer nada, es su curioso método de enseñanza y debemos adaptarnos a ello. Pero tu no deberías estar en otra clase y no esta. No me digas que…

—Dilo—dice viéndome directamente a los ojos —todos se enteraran después de todo —no contesto, no me corresponde decirlo. Rueda los ojos leyéndome la mente—Tu y tus principios.

—Si, perdí el semestre anterior ¿Qué puedo decir? El ballet se me da de una jodida manera y como es obligatorio recibir todos los tipos de danza si quiero graduarme, aquí estoy con una maldita liga verde, genial ¿no?

Quiero abrazarlo, darle apoyo pero aquí delante de todos no lo creo correcto. Apuesto que me empujaría y me culparía por arruinar su reputación de chico malo.

—No—digo apretando la mandíbula.

Antes de irnos Michael explica que nos llamara para que salgamos en parejas las cuales serán de una liga roja con una verde para que trabajen juntas lo que va del semestre, así que me quedo esperando viendo que todos salen y mi nombre no es dicho ni una sola vez, hasta que sólo quedamos Daniel y yo, si, esto será interesante.   

—Y por último Yhelena trabajaras con Daniel… —termina diciendo Michael, mi cara debe de reflejar algo, que, no sé, porque no sé si estar feliz o estar aturdida, no sé que significara para nosotros pasar más tiempo juntos, pero se explica rápidamente—Tu eres mala en hip-hop y estilo libre y Daniel es pésimo en Ballet, así que juntos se deberían complementar perfectamente.

Bueno, ¿podría mi vida darme más sorpresas?